La frustración se produce por enfocarnos en lo que no podemos controlar. Los logros, por otro lado, se producen por enfocarnos en las cosas útiles y valiosas que podemos hacer. No gastemos nuestro tiempo argumentando y luchando con la vida, invirtamos nuestro tiempo y recursos inspirando y alentando lo mejor de nosotros y de aquellos alrededor de nosotros.